Pavón — Abogada Pilar
Afuera, la tarde granadina teñía de oro las calles. Pilar Pavón sirvió un café solo, encendió una vela blanca (su pequeño ritual de cierre) y abrió el siguiente expediente. El mundo no se arreglaba con un caso, pero al menos ese rincón del mundo, por hoy, estaba en paz.
El caso parecía, a simple vista, una disputa hereditaria más. Una viuda, doña Carmen Rivas, desposeída de su casa por una cláusula abusiva en el testamento de su difunto esposo. Pero Pilar descubrió algo más: el notario que había redactado el testamento era primo del hermano del fallecido, y juntos habían fraguado un entramado para quedarse con el inmueble y un terreno anexo valorado en medio millón de euros. abogada pilar pavón
El silencio en la sala fue tan denso que se oyó el tintineo del reloj de pared. El juez, un hombre de mirada cansada pero íntegro, dictaminó a favor de doña Carmen. No solo anuló la cláusula abusiva, sino que abrió una investigación contra el notario y el heredero por falsedad. Afuera, la tarde granadina teñía de oro las calles